Los nódulos pulmonares son manchas redondas u ovaladas de entre cinco y 30 milímetros que se observan en los pulmones a través de pruebas radiológicas. Son frecuentes en fumadores y exfumadores, aunque también en personas que han estado expuestas a ambientes o partículas tóxicas durante largos periodos de tiempo.

Los nódulos pulmonares se diagnostican más en hombres, pero el aumento de consumo de tabaco por parte de las mujeres en los últimos años ha hecho aumentar los casos en estas. Los nódulos pulmonares pueden aparecer a cualquier edad, aunque son más frecuentes a partir de los 40-45 años.

¿Qué causa los nódulos pulmonares?

Más de la mitad de todos los nódulos pulmonares son benignos y están provocados por diferentes causas. Entre las más importantes, cicatrices e infecciones como la tuberculosis o los hongos.

Por lo que respecta a los nódulos pulmonares malignos, el cáncer de pulmón es la causa más frecuente. Se trata de un cáncer que empieza en el pulmón, generalmente provocado por el consumo de tabaco.

¿Cuáles son los síntomas de los nódulos pulmonares?

Los nódulos pulmonares pocas veces causan síntomas por si solos y se decubren a raiz de una radiografía de tórax relalizada de forma casual. El médico suele aconsejar realizar pruebas radiológicas si el paciente presenta molestias en el aparato respiratorio.

¿Cómo se diagnostican los nódulos pulmonares?

Un nódulo pulmonar se puede diagnosticar a partir de una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TAC).

Si el nódulo es pequeño, es decir, mide menos de dos centímetros, presenta bordes lisos y apariencia sólida y uniforme, lo más probable es que sea benigno. Más aún si la persona es joven y no fuma. En estos casos, suele realizarse un seguimiento de la evolución y, si el nódulo no cambia de tamaño y forma durante el paso del tiempo, significa que no es maligno.

¿Cuándo un nódulo pulmonar es maligno?

El especialista puede considerar diferentes factores para determinar la probabilidad de que el nódulo sea maligno y, por tanto, que exista cáncer de pulmón:

  • Ser fumador o exfumador.
  • Edad superior a 40 años y antecedentes médicos familiares.
  • Tamaño y forma del nódulo. Si tiene un tamaño superior a dos centímetros es más probable que sea maligno. También si el tamaño ha aumentado respecto a pruebas anteriores.
  • Si el paciente ha inhalado o expuesto a sustancias nocivas como el asbesto (amianto) o el polvo del carbón.

Manejo de los nódulos pulmonares

El manejo de los nódulos pulmonares incluye el cálculo de probabilidad de malignidad a través de un PET-TAC y la toma de muestras. Tras estas pruebas, en pacientes con nódulos entre ocho y 30 milímetros con cálculo de probabilidad de malignidad inferior a 5% se opta por la vigilancia radiológica.

En pacientes con riesgo intermedio o alto de malignidad se recomienda realizar un PET-TAC. Cuando los valores de esta prueba son bajos, se opta por la vigilancia radiológica. Si los valores son moderados o intensos, el especialista valora distintas intervenciones mediante diferentes tipos de cirugía en función de cada paciente.

En los últimos años la supervivencia global a cinco años se ha incrementado independientemente del estadio y el tratamiento realizado gracias a los últimos avances en cirugía. A día de hoy existe un mejor control de la enfermedad y una mejora de la supervivencia en casos en los que antes no era posible.

La importancia del diagnóstico precoz

Alrededor del 80% de los casos de cáncer de pulmón son diagnosticados en estadios avanzados. El esfuerzo clínico por efectuar diagnósticos tempranos en pacientes asintomáticos, además de los cribados a pacientes fumadores, hacen que la detección de nódulos pulmonares sea cada vez más frecuente.

Prevención del cáncer de pulmón

Lo más importante para evitar la aparición de lesiones en los pulmones es la prevención, por ello es importante no empezar a fumar y dejar el hábito, en caso de ser fumador. También hay que evitar, en la medida de lo posible, la exposición a ambientes tóxicos. Finalmente, tratar de manera correcta las enfermedades pulmonares como neumonías o tuberculosis, porque estas patologías mal curadas pueden causar complicaciones en el futuro.

Fuentes: MedlinePlus, SEPAR