Los nódulos pulmonares son pequeñas manchas en los pulmones. Aunque pueden ser cancerosos, más de la mitad de los nódulos pulmonares son benignos, causados en la mayoría de los casos por infecciones. Los fumadores y exfumadores tienen más probabilidades de tener nódulos pulmonares.

Un nódulo pulmonar rara vez presenta síntomas, por lo que suele diagnosticarse a partir de la realización de una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TAC).

¿Qué se ve en una radiografía de tórax?

La radiografía de tórax es a menudo la primera prueba que el especialista ordena realizar. Permite observar nódulos de más de 9 mm de diámetro.

Las características radiológicas del nódulo pueden orientar al médico. Por ejemplo, si observa la existencia de grasa puede tratarse de hamartoma, o si observa calcificación puede tratarse de una lesión previa. Sin embargo, es probable que el especialista no pueda ofrecer un diagnóstico completo en la primera visita. El criterio es ver si hay que realizar otras pruebas o esperar.

El 90% de los nódulos de menos de 2 cm son benignos. Si en la radiografía el nódulo es pequeño, es decir, no supera los 2 cm, y presenta bordes lisos es posible que lo único que recomiende el neumólogo sea esperar tres, seis o 12 meses. Si en el seguimiento de la evolución del nódulo la lesión no cambia de tamaño y de forma, es probable que no sea maligna.

¿Qué es una tomografía computarizada (TAC)?

La tomografía computarizada es una prueba diagnóstica que usa rayos X para producir imágenes transversales detalladas del cuerpo. En lugar de tomar una o dos imágenes, como una radiografía común, toma muchas imágenes que son combinadas para mostrar una sección del cuerpo, como los pulmones.

Si en la radiografía de tórax nuestro médico detecta un nódulo de tamaño superior a 10 mm es probable que recomiende la realización de un TAC para confirmar la existencia del nódulo, determinar su tamaño, forma y localización.

El TAC permite detectar nódulos de menos de 9 mm, es decir, lesiones que en la radiografía pasan desapercibidas. Además, aumenta la sensibilidad en la detección de las calcificaciones con respecto a la radiografía de tórax.

¿Cuándo un nódulo es canceroso?

El TAC permite conocer el tamaño del nódulo, la forma que presenta y donde está localizado, variables que ayudan a predecir su malignidad.

  • Tamaño del nódulo: el tamaño no es realmente un predictor, aunque a mayor tamaño de la lesión, mayor probabilidad de malignidad.
  • Forma del nódulo: el borde liso indica bajo riesgo de malignidad, el borde lobulado riesgo medio y el borde espiculado alto riesgo.
  • Posición del nódulo: el cáncer de pulmón es 1,5 veces más frecuente en el pulmón derecho que en el izquierdo. Los estudios demuestran que el 70% de los nódulos pulmonares se localizan en los lóbulos superiores y especialmente en el pulmón derecho. Los nódulos benignos se distribuyen igualmente en lóbulos superiores e inferiores. Por ello, la localización no puede ser usada como predictor de malignidad.

Para saber si un nódulo es maligno, además del tamaño y la forma, hay que tener en cuenta otras variables, como la edad del paciente, si este tiene antecedentes de neoplasia, la historia de tabaquismo y los años de abandono del tabaco. Las personas de más de 60 años que fuman más de 20 cigarrillos diarios y que son fumadores activos tienen más probabilidades de desarrollar nódulos malignos. Es muy importante intentar localizar las radiografías previas realizadas para establecer la antigüedad del nódulo, en el caso de que ya existiera más de 2-3 años antes, se podrá considerar como benigno.

PET, broncoscopia y punción

La exploración por tomografía por emisión de positrones (PET), la broncosopia o la punción directa son pruebas para determinar si el nódulo es canceroso.

  • Exploración por tomografía por emisión de positrones (PET): es una prueba diagnóstica que, a través de una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva, permite obtener imágenes del interior del organismo. A diferencia del TAC, no da información anatómica, sino que detecta la actividad celular (las células tumorales tienen un metabolismo diferente a las células sanas). La limitación de esta prueba es que los nódulos pequeños, inferiores a 2 cm, en general no captan la sustancia inyectada.
  • Broncoscopia: es una prueba diagnósticaque, mediante un endoscopio flexible, permite visualizar la vía respiratoria y recoger muestras de secreciones, tejido bronquial o pulmonar o ganglios para su posterior análisis en el laboratorio.
  • Biopsia por punción del pulmón: utiliza la guía por imágenes para ayudar a localizar un nódulo y extraer una muestra para su análisis. Puede ser necesaria cuando las pruebas por imágenes no pueden confirmar que el nódulo es benigno, o no se puede llegar al nódulo mediante broncoscopia.

Intervención quirúrgica

La intervención quirúrgica se produce en casos de sospecha muy alta de malignidad del nódulo pulmonar. Si el paciente, por edad o por enfermedad no tolera la intervención se puede realizar un tratamiento de radioterapia.

Consulta a tu especialista

En caso de detectarse un nódulo pulmonar en alguna de las pruebas radiológicas es aconsejable que el paciente se ponga en contacto con su especialista para que este realice un diagnóstico y pueda indicar los pasos a seguir en función de sus necesidades concretas.

Fuentes de información: