El tabaco es la primera causa de muerte evitable en el mundo, según datos del Ministerio de Sanidad. En el mundo, cada año más de 8 millones de personas fallecen a causa de su consumo. De estas, más de 7 se deben al consumo directo y alrededor de 1,2 millones son consecuencia de la exposición al humo del tabaco, según estudios llevados a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El tabaco está directamente relacionado con la aparición de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), causada por el tabaco en el 80% de los casos. La EPOC también puede deberse, en un reducido porcentaje de casos, a otras exposiciones ambientales, tanto en el ámbito del hogar como en el trabajo y a causas genéticas.

¿Qué es la EPOC?

La EPOC describe dos enfermedades pulmonares interrelacionadas, la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, que obstruyen la circulación del aire en los pulmones y que causan problemas relacionados con la respiración. Se calcula que más de dos millones la padecen en España, aunque el 70% de ellas no lo sabe porque no ha sido diagnosticada.

¿Cuáles son los Síntomas de la EPOC?

Es posible que el paciente no presente síntomas al principio o que estos sean leves. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas se vuelven más severos:

  • Tos frecuente
  • Mucosidad
  • Sibilancias
  • Falta de aliento
  • Sensación de presión en el pecho

¿Quién puede padecer EPOC?

Del total de la población fumadora, entre un 35-50% desarrollará esta enfermedad y, aunque suelen padecerla personas mayores de 65 años, también afecta a población más joven, entre los 50 y los 64 años.

Aunque tradicionalmente ha habido un mayor número de casos en varones, en los últimos años han aumentado las mujeres atendidas por EPOC.

Diferencia entre bronquitis crónica y enfisema

Los fumadores con EPOC suelen desarrollar primero la bronquitis y después el enfisema. La bronquitis se produce cuando los bronquios se inflaman y se llenan de moco. El enfisema, en cambio, es la destrucción de los alvéolos pulmonares, una especie de globos pequeñitos que se encuentran al final de los bronquios, que se llenan cuando inhalamos y se vacían cuando exhalamos.

¿Cómo se diagnostica la EPOC?

El médico especialista es quien debe diagnosticar la enfermedad de EPOC. Para ello, preguntará al paciente por su historia clínica y antecedentes, síntomas y hábitos de vida, y si lo estima necesario, solicitará pruebas como la espirometría, radiografía de tórax, TAC o análisis de sangre.

¿Qué se detecta en una espirometría?

La espirometría es una prueba que permite conocer el estado de los pulmones midiendo el aire que es capaz de inspirar y espirar. Aunque no revela el problema pulmonar, indica si la función de los pulmones está alterada, ayudando a decidir un tratamiento útil y a estudiar su evolución. En todo caso, el especialista es siempre quien debe indicarte el tratamiento a seguir.

¿Se puede prevenir la EPOC?

La mejor forma de prevenir esta enfermedad respiratoria crónica es no empezar a fumar nunca y mantenerse alejado de la exposición al humo del tabaco. Entre las medidas de prevención también es importante que los pacientes sean vacunados frente a la gripe y la neumonía.

¿Cuáles son los tratamientos para la EPOC?

No hay cura para la EPOC, pero el tratamiento puede ayudar a reducir los síntomas, retrasar la evolución de la enfermedad y mantenerse activo.

En primer lugar, para proteger los pulmones y evitar que los síntomas empeoren, hay que dejar de fumar. En segundo lugar, seguir las indicaciones del médico por lo que respecta a los tratamientos.

Un tratamiento adecuado puede aliviar los síntomas. El médico puede prescribir medicamentos, inhaladores o tratamiento con oxigenoterapia y, en los casos más graves, recomendar cirugía o trasplante de pulmón. Dirígete siempre a él siempre que tengas dudas sobre los pasos a seguir en tus tratamientos.

Fuentes: MedlinePlus, OMS, SEPAR, CDC